Vaporizador portátil tan pequeño que cabe en una mano. Su discrección se basa en la rapidez, en el silencio y en la ausencia de olores, que permiten su empleo en casi todas las situaciones (incluso en un día de viento).
Su empleo es muy sencillo: simplemente hay que rellenarlo con materiales finamente triturados e insertar la batería cargada; el calentamiento casi instantáneo proporciona un vapor inmediato. Puede ser cargado, utilizado y recargado sin tener que esperar: ¡empieza a vaporizar en menos de diez segundos!
Cada unidad está numerada y el fabricante da garantía de por vida.
